Arantxa | The SweetOphelia Café

Entrevista por Flavia Laurencich | Foto por Juan Borghi

The SweetOphelia Café es un atractivo espacio situado en el Eixample Dret, esa zona que años atrás sólo visitaban los compradores de género al por mayor. Arantxa Vinardell Macià fue de las primeras en montar un local que rompía con el tejido comercial de la zona, así nace The SweetOphelia Café, un espacio con personalidad (¡y mucha!), delicadeza, luz y riquísimos pasteles y menús. Y es que esta vasco-catalana tiene mucha fuerza, estilo e identidad y eso lo transmite en cada detalle de su café, desde el interiorismo hasta la calidez de su atención.

T M: Cuéntanos tu trend story, ¿por qué decides montar The Sweetophelia café?

Arantxa: Hace cinco años pasé una serie de experiencias difíciles que me hicieron darme cuenta que la vida son dos días y tomé consciencia de cuán importante es hacer cosas con las que te sientas satisfecha. El trabajo que tenía por aquel entonces como Account Manager para una marca de moda me gustaba y se me daba bien, pero en el fondo tenía ganas de hacer algo que diera sentido a mi día a día, algo que me apasionara.

Me considero bastante creativa, me gusta el contacto con la tierra y hacer cosas con las manos. Y en ese entonces me di cuenta que me gustaba todo lo que fuera mejorar el día a día de otras personas.  

Mi madre de pequeña me enseñó a hacer pastelería, quería que yo fuera pastelera de mayor, aunque nunca le hice mucho caso. Si te soy sincera, ¡no había hecho pasteles hasta que abrí Ophelia! (risas).

Una cosa me llevó a la otra; quería empezar de cero. Tenía la idea de montar algo y creo que las cosas fueron saliendo solas. Encontré el local, fue saliendo y así acabé como me ves ahora. La verdad es que viéndolo en retrospectiva me doy cuenta que lo monté de una manera demasiado emocional, y poco realista. En aquel momento me movía mucho la emoción y ahora me doy cuenta que las cosas hay que hacerlas en equilibrio. Pero también te digo: no me arrepiento de nada.  

T M: He visto fotos del local antes de que se convirtiera en lo que es hoy (¡vaya cambio!), ¿fue muy duro el momento de convertirlo en lo que es hoy?

Arantxa: sí, fue de los momentos más duros de toda mi vida. El comienzo de Ophelia fue todo obstáculos. Cuando cogí el local esto era una tienda de mayoristas, ya sabes que el barrio hasta hace un par de años atrás era una zona de venta al mayor. Así que, imagínate, el local que ves ahora era totalmente diferente. Tuve que quitar placas que había en las paredes, dos suelos, y un sinfín de pequeños y grandes detalles.

Tuve la suerte de hacer todo el proceso con un amigo mío que me ayudó en todo momento. Y la mala suerte de contratar a un jefe de obras que dificultó mucho las cosas, finalmente lo tuve que despedir y contratar a uno nuevo. Fueron siete meses de obras, cogí el local el 19 de abril y no abrí al público hasta el 20 de octubre.  En la inauguración aún tenía papel de precinto colgado por las paredes, te puedes imaginar. Fue eterno. Ahora me doy cuenta que para montar un negocio tienes que hacerlo más fácil, si no ya empiezas muy cansada.

La administración tampoco ayudó mucho, me puso muchas pegas innecesarias. Es increíble que en medio de una crisis como la que estamos viviendo no ayuden más a los ciudadanos que tomamos iniciativas como ésta que ponen la ciudad más linda, le aportan valor y generan empleo.

T M: El nombre tiene mucho simbolismo, ¿qué es lo que querías transmitir?

Arantxa: Todo el mundo me pregunta por el nombre, porque parece que hubiera un gran simbolismo detrás de él, y la verdad es que no, todo se dio de manera espontánea y fluida.

Yo soy intolerante a la fructosa, a la lactosa y al gluten. Mi idea inicial era montar un local donde hacer pastelería especializada para cada una de estas intolerancias. Por ese entonces no estaba al tanto de las normativas e investigando un poco me di cuenta que era imposible. Hubiese necesitado 3 veces el tamaño del obrador que tengo ahora porque se necesitan 3 espacios y hornos diferentes. Así que la idea fue evolucionando hasta acercarse a pastelería healthy y hecha con mucho mimo.

Tenía que poner un nombre y la verdad es que para estas cosas yo soy muy mala (risas). Lo típico que te pones a pensar con amigos, salen ideas, la gente te propone cosas. Todos los nombres que salían estaban relacionados con la alimentación saludable, con lo verde. Los nombres no estaban mal pero no expresaban todo lo que quería desarrollar con Ophelia, no quería solo un café, quería un espacio donde pasen cosas. Pensé que según el nombre que pusiese me casaba con alguien o con algo, por decirlo de alguna manera. ‘Sweet’ me gustaba, porque enfatizar en lo dulce estaba bien, no solo por el producto que ofrecería sino por el tipo de atención que quería dar aquí. Ophelia, por otra parte, es un nombre que siempre me gustó mucho. Así que así nació SweetOphellia, y la verdad que expresa muy bien mi personalidad.

En cuanto a la imagen de marca, le encargué a Laura Agustí que realizara unas ilustraciones, e hizo dos exclusivas para SweetOphelia, lo que acabó de crear nuestra personalidad.

“Le encargué a Laura Agustí que realizara unas ilustraciones, e hizo dos exclusivas para SweetOphelia, lo que acabó de crear nuestra personalidad.”

T M: ¿Te ayudó algún especialista con la decoración del interior o es todo obra tuya?

Arantxa: No hubo especialista, a parte de mi amigo que me ayudó en todo el proceso. Lo fui haciendo todo yo. Pedí mucha ayuda, eso sí,  pero soy muy tozuda, y al final me salí con la mía y logré crear el espacio que quería. Es un proyecto muy personal, creo que si cogiese otro local e intentase reproducir el Ophelia no me quedaría igual.

No hice un proyecto cerrado de local, como te decía se fue dando todo solo. Ví el local, le vi mucho potencial, lo destruimos y salió esto. El proyecto fue evolucionando según lo que me fui encontrando. El suelo sí que lo mande a hacer exclusivo para aquí, la gente me decía: “¿qué haces? Es muy arriesgado poner un suelo así, con esa combinación de color”, pero yo sabía que quedaría increíble y así fue. Los que me conocen me dicen que el local es “muy yo”, y es verdad.

 

 

T M: Esta es una pregunta un poco más política si quieres, ¿cómo ves a Barcelona hoy?

Arantxa: Conozco bastantes ciudades y Barcelona siempre me ha gustado mucho. No solo por su clima (tienes el mar y la montaña), también porque es cosmopolita, cómoda, pequeña. A nivel cultural y artístico somos (o éramos, porque la verdad es que ya no salgo mucho, me paso todo el día en el Ophelia) una ciudad muy abierta. Antes había muchos eventos, conciertos, expos, era brutal.

¿Cómo la veo ahora? Esto que voy a decir es mi parecer, pero creo que esta perdiendo mucho su esencia. Siempre digo que nos estamos volviendo una ciudad demasiado turística. No digo pasar del turismo, porque es verdad que crea valor, pero no podemos centrarnos 100% en eso. Sí que entiendo que en esta vida hay que evolucionar y que cuanto más mayor eres, más miedo tienes a la evolución, o más miedo te dan los cambios. A lo mejor una persona perteneciente a una generación más joven lo ve diferente. Pero yo sí que creo que estamos perdiendo mucho la identidad.

Como barcelonesa cada vez me cuesta más encontrar un sitio en el que sentirme 100% en casa. Yo lo veo así. También te digo que trabajo tantas horas que no salgo mucho de Ophelia. Y que Barcelona me sigue gustando tanto como siempre, pero no hay que perder nuestra identidad local.   

 

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